Destrucción creativa del gobierno

El gobierno de Puerto Rico debe pasar por un proceso de destrucción creativa. El concepto de destrucción creativa explica muchos aspectos de la dinámica de la evolución de las empresas y se puede aplicar al gobierno. En la evolución económica, unas empresas y productos desaparecen y otras surgen. Empresas como Polaroid con las fotos instantáneas, que fueron consideradas revolucionarias en un momento determinado perdieron su rol dominante ante nuevos rivales. El cartucho de música “8 track” y el disco de pasta fue reemplazado por el “cassette”, que luego fue reemplazado por el disco compacto, que, a su vez, ha sido reemplazado por el MP3 y otras aplicaciones de los celulares.

En tiempos de crisis unos productos, instituciones y soluciones tradicionales a las necesidades caducan y otras surgen. Ese proceso puede lastimar a personas, empresas o instituciones y provocar pérdida de empleos como resultado de la innovación y desarrollo de nuevos productos, servicios o procesos. Pero, por otro lado, permite crear nuevas oportunidades de inversión e innovación en procesos en empresas privadas o gubernamentales. Duele en el corto plazo, pero premia en el mediano y largo plazo.

El concepto fue acuñado por el economista Joseph Schumpeter. En años más recientes otros autores, han abundado en el concepto, abogando por la reducción del tamaño de las empresas para liberar recursos y fortalecer su ventaja competitiva. En Puerto Rico, al presente, ese proceso puede ser aplicado al gobierno, que debe pasar por un proceso similar al de destrucción creativa mediante una transformación radical de su estructura. Destruyes algo que ya no funciona y creas algo nuevo.

Un ejemplo de destrucción creativa podría ser eliminar el Departamento de Desarrollo Económico y con menos recursos que los que recibe actualmente, crear una institución tipo alianza entre el gobierno y las empresas privadas para atraer nuevas industrias. El Estado de Florida hizo eso. Otro ejemplo podría ser eliminar el Departamento de la Familia y crear una institución nueva en manos de entidades comunitarias que provean los servicios a menor costo, utilizando su ejército de voluntarios y con mayor eficiencia. También podría eliminarse el Departamento de Educación y con menor presupuesto, menores capas de supervisores y menor burocracia, crear varias entidades regionales autónomas, como funciona en los Estados Unidos, que implanten los programas con la supervisión de juntas locales.

La Junta de Control Fiscal someterá al gobierno, seguramente, al proceso de destrucción creativa, si no lo hace el nuevo gobierno que iniciará operaciones en enero de 2017. Dejar que opere este fenómeno permitirá un gobierno más ágil si logramos transformarlo, lo que llevará a Puerto Rico en un periodo, de cinco (5) a diez años, a la lista de economías saludables y competitivas del mundo.

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