El PNP debe correr asustao

En 30 días se celebran las elecciones generales en Puerto Rico. Hay expectativa por quién será el ganador de la candidatura a la gobernación. He observado mucha confianza en el PNP. Mi poca experiencia política me ha enseñado que gana las elecciones:

  1. El que movilice los electores a votar. El PPD tiene un historial más eficiente en sacar sus electores a votar.
  2. Quien tenga todos los funcionarios de colegio adiestrados, alertados en simulacros que incluyan ejercicios de madrugar, llegar al colegio y llevar todos los elementos necesarios para operar el colegio de votación; aquel que tenga una reserva en el banco para reponer los funcionarios de colegio que se queden durmiendo el día de las elecciones. El PPD tiene un estratega de grandes ligas llamado Héctor Luis Acevedo, que tiene suficiente experiencia para sacarle los granos de maíz del buche al pájaro más bravo. También tiene de su lado como director de campaña a un guerrero llamado Ferdinand Mercado que se ha leído y practicado todos los libros de guerra política, desde El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, que inspiró a Napoleón y Mao Tse Tung hasta El Príncipe de Maquiavelo, que ha inspirado a políticos modernos.
  3. Aquel que logre un ejército de movilizadores para transportar votantes con dificultades de llegar a los colegios de votación. El PPD es famoso por sacar gente en camillas de sus casas y llevarlos a los colegios de votación.
  4. El que logre crear sentido de urgencia en los electores sobre la necesidad de acudir a votar. Recuerden aquella frase “sin miedo” de Inés Mendoza de Muñoz Marín y el grito de “a las trincheras” de Rafael Hernández Colón.

En el 2004 el PNP se sentía seguro del triunfo de Pedro Rosselló sobre Aníbal Acevedo Vilá. Pedro Rosselló se acostó a dormir ganando y se levantó al otro día perdiendo. Y perdió las elecciones, por 3,566 votos. Esa suma representó 0.18 del 1% de 1,923,040 electores que votaron por uno de los dos candidatos. Menos de una cuarta parte del 1%. Pero se gana por un voto. Había 8,109 colegios de votación. Esas estadísticas implican que, en una tercera parte de los colegios, un elector del PNP no llegó a votar… se quedó en su casa. ¡Increible!, verdad? Cada voto cuenta.

Qué tal si asumimos que una mayoría de los puertorriqueños, mayores de 18 años, que durante los pasados cuatro años, a partir del 2013, han cambiado su domicilio a jurisdicciones como Florida o Texas, es un elector estadista y potencial elector PNP. Si la población emigrante en los pasados cuatro años, fuera de 300,000 y un 60% fuera mayor de 18 años, serían 180 mil votantes. Si el 70% de esos electores fueran del PNP, representaría una pérdida de 126,000 votos potenciales, bajo estos supuestos. ¡Madre mía! Claro, que sea de mi conocimiento, nadie ha realizado un censo o una estimación científica sobre estos datos. Pero una encuesta reciente realizada entre puertorriqueños en el estado de Florida y publicada en el periódico El Nuevo Día el pasado mes de abril, reflejó que un 70% de los encuestados votaría por la estadidad en un plebiscito. Podemos asumir que esos electores eran potenciales votantes por el PNP en Puerto Rico. Esos estimados favorecen al PPD.

Las encuestas son enemigas de los candidatos y de los partidos políticos, por su impacto en los potenciales votantes. Si los electores de uno de los candidatos perciben que tener una ventaja de 5% a 7% en las encuestas es un triunfo seguro, se pueden quedar en sus casas porque pueden entender que su voto no es decisivo. El elector no necesariamente entiende el margen de error en las encuestas ni el factor de peso de los indecisos, que terminan tomando la decisión dentro de la caseta de votación.

Me preocupa que el exceso de confianza y la posible falta de trabajo electoral duro de asegurar cada voto, pueda matar al PNP en estas elecciones. Y, como dijo la exgobernadora Sila María Calderón en un infame discurso, eso sería una vergüenza para Puerto Rico. Porque Puerto Rico necesita que el PNP gane, pues, de los dos partidos que pueden ganar las elecciones es el que, por su enfoque de política pública, puede sacar a Puerto Rico del laberinto económico. Pero en el PNP parece haber exceso de confianza, como en el 2004. Por eso, el Partido Popular podría ganar las elecciones generales de Puerto Rico el próximo martes 8 de noviembre de 2016.

Carlos Romero Barceló siempre decía que prefería correr “asustao”. Correr “asustao” implica no tener descanso hasta que se cierren los colegios de votación; asegurarse que los resultados lleguen a la Comisión Estatal de Elecciones ese día; si hay recuento, defender cada voto con uñas y dientes; seguir los principios enumerados al principio de este escrito y poner en práctica las lecciones de El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, y El Príncipe, de Maquiavelo. El PNP debe correr asustao.

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