Reagan el soñador

Desempolvando viejos recuerdos este fin de semana, encontré en mis archivos una carta del Presidente Ronald Reagan, enviada el 24 de abril de 1984, en la que agradecía mi apoyo a la campaña de re-elección Reagan-Bush de 1984.  Decía en su carta: “el futuro de América se acerca a una coyuntura crítica… trabajando juntos podemos asegurar que nuestra nación continúe en la dirección correcta… podemos asegurar un futuro de paz y felicidad”. Reagan era un soñador y contagió con sus sueños a toda la Nación. La elocuencia de sus discursos fue fuente de formación para muchos, entre ellos, mi persona.

 

Ganó cómodamente las elecciones presidenciales de 1980, apelando al orgullo nacional americano después de la debilidad de la administración de Carter. Logró  recuperar la confianza de los americanos en sus valores tradicionales. Promulgó la reducción del gasto público en programas que fomentaban la dependencia.

 

Impulsó una revolución conservadora en la que recibió apoyo de otros soñadores, como Margaret Thatcher y Juan Pablo II. Impulsó una cruzada contra el comunismo en el mundo. Implantó la iniciativa de la Guerra de las Galaxias, logrando garantizar la superioridad tecnológica de Estados Unidos ante la Unión Soviética y logró la desintegración del régimen soviético bajo Gorbachov, que llevó al hundimiento del comunismo, tras la caída del Muro de Berlín.

 

El futuro económico de Puerto Rico, actualmente con una quiebra a sus espaldas, depende de un gobierno más pequeño que permita menos impuestos, el fomento de la autosuficiencia e iniciativa individual, el empresarismo, la innovación y la capacidad de soñar, como lo hizo Reagan en la década del 1980. Confieso que todavía hoy, cuando me sorprendo apoyando iniciativas paternalistas de políticos liberales, siento que Reagan, molesto, me hala por los pies en las noches mientras duermo.

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