El valor de la responsabilidad individual

Esta carta, sexta de una serie, forma parte del nuevo libro, Cartas a Nicole: Para cuando despiertes a tu adolescencia, escrito por el autor para su pequeña hija Nicole Marie, de cinco años. El libro publicado en diciembre de 2018 está disponible en la librería Biblio Services en Hato Rey; Casa Norberto en Plaza Las Américas, Librería Norberto en Rio Piedras y  Librería La Casita en Aguadilla Mall.

Querida Nicole: Comparto contigo en esta carta uno de los valores que más han influenciado mi vida. Se trata del valor de la responsabilidad individual. Ser responsable implica ser consciente de nuestros actos hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia la nación. Implica tomar control de nuestra propia vida en comunidad para proteger nuestros recursos y ser productivos sin depender de los demás, excepto de manera transitoria en casos de emergencias individuales o colectivas. Es asumir responsabilidad por nuestros propios actos sin culpar a los demás por nuestra situación producto de nuestras propias decisiones.

Las personas conscientes de la responsabilidad individual que nuestra democracia y cultura social requieren actúan con madurez, tomando control de sus propias acciones y su conducta, así como de sus propias vidas y son responsables de sus decisiones y sus actos.

Cuando Adán, en el Jardín del Edén le pasó la culpa a Eva por haber comido la fruta prohibida, cometió un acto de irresponsabilidad. Cuando Eva le pasó la culpa a la serpiente, cometió también un acto de irresponsabilidad.  La pobre serpiente no podía defenderse.

Ahora, pequeña, me invitas a jugar contigo en tu cuarto y me inclino con dificultad en el piso a jugar. Se produce un desorden en tu dormitorio, entre juguetes y plastilina pegada al piso. Cuando tu mamá protesta, le dices que es culpa de papá que ha creado el desorden. Entonces me fuerzas a recordarte que tú me has invitado a tu juego y tú has determinado que juguetes vamos a utilizar y sobre la manera como jugaremos. Yo podría ayudarte a recoger, pero es tu responsabilidad, porque tú eres la dueña de la acción. En esas conversaciones, papá te está enseñando el valor de la responsabilidad individual.

¿Recuerdas cuando tapamos los hoyos de la calle frente a nuestra casa? Estábamos asumiendo responsabilidad individual ante la inacción del gobierno municipal que no respondía al reclamo de la comunidad, a pesar de que pagamos impuestos para esos propósitos. Pero se trata del frente de nuestra casa y tenemos que asumir esa responsabilidad para evitar un accidente.

Las personas que prefieren depender del gobierno para que resuelva sus problemas, para que eduque sus hijos, le brinde asistencia continua por años, para vivienda, comida, salud, bienestar social, seguridad y otras necesidades, son dependientes y no asumen responsabilidad individual.

Una sociedad compuesta por ciudadanos dependientes no puede progresar, ni crear riqueza. Muchos políticos asumen posiciones populistas y estimulan la dependencia en sus ciudadanos, para controlar sus vidas y mantenerlos fieles y leales a sus propósitos particulares.

Cuando asumes responsabilidad individual te sientes libre, estableces tu propio plan de vida, luchas por lo que quieres lograr y no dependes de otros. Debes aspirar, querida Nicole, a siempre asumir responsabilidad individual por aquellas acciones que tomes para los eventos de tu vida.

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