El valor del trabajo

Esta carta, séptima de una serie, forma parte del nuevo libro, Cartas a Nicole: Para cuando despiertes a tu adolescencia, escrito por el autor para su pequeña hija Nicole Marie, de cinco años. El libro publicado en diciembre de 2018 está disponible en la librería Biblio Services en Hato Rey; Casa Norberto en Plaza Las Américas, Librería Norberto en Rio Piedras y  Librería La Casita en Aguadilla Mall.

Querida Nicole: Te quiero hablar sobre el valor del trabajo. El trabajo es una bendición para las personas. Les permite valorarse a sí mismos, tomar control de sus vidas y no ser dependientes. Sin trabajo no hay progreso. El que no trabaja, ya sea empleado o trabajando por cuenta propia, pierde su alegría, se frustra y se deprime y si nadie trabajara, la comunidad y el país permanecerían en depresión. Para ser exitosa no puedes depender de la buena suerte, sino del trabajo. De cada trabajo, inclusive en aquellos en los que no tuve éxito y de los que me despidieron, aprendí grandes lecciones. Aprendí el valor del trabajo.

Aunque desde muy pequeño trabajaba ayudando a mis padres en la pequeña parcela de tierra en la que producíamos frutos y cuidando los cerdos, gallinas, cabras y el caballo de transporte, tuve mi primer trabajo remunerado, por cuenta propia, cuando estaba en tercer grado, a los 9 años.

Vendía quenepas y guineos maduros en la escuela durante el periodo de recreo a mitad de mañana. Luego llevaba agua, que recogía en viajes al manantial del rio, a domicilio, a unas personas mayores en mi barrio. Me ganaba 5 centavos por cada calabazo lleno de agua que les entregaba. El calabazo era un envase formado del fruto del árbol de higuera. Se cortaba el fruto verde, se dejaba secar hasta ponerse muy duro en su corteza, se le extraía la pulpa interna, se limpiaba por dentro con arenilla de río y se utilizaba para almacenar agua.

A los 10 años, ayudaba a mi abuelo en sus siembras de frutos menores, creo a un salario de $1.00 por 4 horas de trabajo diarias durante el verano.

A los 13 años, junto a tres de mis hermanos, Jimmy, Chemón y Miguel recogíamos mangos en el campo a $2.00 la caja de aproximadamente 50 mangos para mayoristas que iban a recogerlos a mi casa para venderlos en San Juan. Nos subíamos a los árboles a recoger los frutos, los acomodábamos en las cajas y las cargábamos al hombro hasta nuestra casa. Había que controlar la calidad del recogido. Si el mango podía pasar por el hueco de una lata de salsa de tomate, no servía por ser muy pequeño. El comprador mayorista hacia pruebas de cada caja y si encontraba más de tres mangos pequeños rechazaba la caja completa.

Después, en mis años de escuela superior trabajé en una cafetería friendo empanadillas. En mis años de bachillerato trabajé como “bagger” en un supermercado; en la construcción; y como fotógrafo retratando bodas, cumpleaños y niños pequeños.

En mis años de estudios graduados, trabajé como asistente de biblioteca; llevando contabilidad a una librería; como asistente de investigación en la universidad; y enseñando cursos de economía básica mientras completaba la tesis de estudios graduados en economía.

Mediante el ejercicio del trabajo se adquieren cualidades que nos hacen mejores. Se desarrolla la personalidad, adquieres independencia y contribuyes a generar riqueza para tu país. Aprendes a ser laboriosa, a hacer con cuidado y esmero las tareas, labores y deberes que te corresponde realizar. Aprendes a ayudar a quienes te rodean en el trabajo, la escuela o la universidad.

Aprendes a perfeccionar destrezas, a ser puntual. Ser puntual es estar a tiempo en tu lugar de trabajo para cumplir con tus obligaciones. Las personas que no son puntuales pierden la credibilidad y el respeto de los demás. La impuntualidad puede hacer perder grandes oportunidades a las personas.

Mediante el trabajo aprendes a disfrutar el placer de tus logros y a trabajar en equipo. Aprender a trabajar en equipo es muy importante en el nuevo mundo del trabajo.

Detente un momento a observar una colonia de hormigas cargando alimentos para guardar o construyendo su casa. Verás cómo trabajan en equipo. Observa una colmena de abejas fabricando la miel. Ellas parecen disfrutar del trabajo individual y del trabajo en equipo.

Cuando realizas trabajo voluntario en tu comunidad para beneficio común o para ayudar a los más necesitados, recibes gran satisfacción.

Lo que es importante es que te guste tu trabajo. A mí me gustaba y aun me gusta la fotografía, me gusta enseñar, me gusta orientar o asesorar a las personas y las organizaciones para tener éxito en sus proyectos, y en esas tareas he generado los ingresos para satisfacer mis necesidades y las de mi familia y para ahorrar para poder disfrutar del ocio cuando ya no pueda trabajar.

Hay una fábula sobre una cigarra y una hormiga que debes leer y meditar cuando puedas, de un escritor de apellido La Fontaine. La fábula trata de una cigarra que durante el verano cantaba y se divertía sin preocupaciones mientras la hormiga trabajaba afanosamente para acumular alimentos para sobrevivir durante el invierno.

Al llegar el invierno se quedó sin nada que comer. Entonces acudió a la hormiga a pedirle ayuda para comer. La hormiga le preguntó qué hacía durante el verano a lo cual la cigarra le contestó que se dedicó a cantar y a ser libre. La hormiga se limitó a recomendarle que ahora se dedicara a bailar. Así la cigarra pasó el invierno sin nada de comer. Eso le ocurre a quien no tiene conciencia del valor del trabajo.

2 thoughts on “El valor del trabajo

  1. Leslie Marzo 11, 2019 at 7:04 am - Reply

    Este precisa mañana fue para mi beneficio leer esta carta! Para inspirarme y aliniar mi pensar hacia me empleo actual! Gracias

    • Nicolás Muñoz Marzo 15, 2019 at 8:49 pm - Reply

      Que bueno que te haya sido de ayuda. Gracias por tu comentario. Nicolas.

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