¿La colonia te mata?

Por Kenneth D. McClintock [1]

Hace unos días, un amigo no estadista y que cree incorrectamente que tengo que ver con todo lo que hace el movimiento estadista, me increpó que la campaña publicitaria estadista “La colonia te mata/Vota Estadidad” era una exageración.  Esa crítica a una campaña a favor de mi ideología me dejó pensando si la colonia verdaderamente “mata”.

Desde hace unos 3 años, cuando cumplí sesenta años, empecé a mirar más de cerca los riesgos que uno empieza a enfrentar con el pasar de los años.  Uno de esos riesgos lo constituye el lugar dónde uno vive.  En Puerto Rico, uno cuenta con muy talentosos médicos, enfermeras y otros proveedores de servicios de salud.  Sin     embargo, hay que preguntarse qué acceso tiene uno a esos profesionales.  En una situación que no sea de emergencia, el acceso lo determina los sistemas de seguros de salud que el paciente tenga al alcance.  Ese alcance lo determinan factores financieros.

Una persona que trabaja y tiene ingresos que lo sacan del nivel de pobreza, tiene acceso, con su poder adquisitivo y el de su patrono, a seguros de salud privado.  En cambio, un desempleado o con ingresos devengados bajo el nivel de pobreza, dependería del programa federal de Medicaid.  Desafortunadamente, vivimos en la colonia, donde se define “pobreza” de una manera distinta a los estados que constituyen el resto del país.

Nacionalmente, el nivel de pobreza se fija en alrededor de $25 mil para una familia de cuatro—la idílica unidad de papá, mamá y dos hijos.  Sin embargo, en la colonia de Puerto Rico, el nivel de pobreza se ha fijado a un nivel mucho menor.  En el caso del Medicaid boricua se ha fijado en alrededor de $12,000 y el límite para recibir el Seguro de salud público, originalmente apodado “la tarjetita de salud” y hoy llamado Plan Vital, es 138% de esa cifra.  Eso es para que rindan los cerca de $400 millones que el Congreso envía a la colonia, en vez de los más de $2,000 millones que enviaría al estado de Puerto Rico.  El programa de Medicaid federal financia 17 servicios distintos.  En la colonia discriminada solo financia 10.

Entre los 7 servicios no disponibles en nuestra colonia están los servicios de emergencia para extranjeros, el servicio de transportación para servicios que no son de emergencia (en una jurisdicción que no provee transporte público en la gran mayoría de sus municipios) y el servicio de enfermería en el hogar.  Si tu vida depende en parte de esos servicios, aun teniendo Medicaid, o eres extranjero, documentado o no, la colonia deja que te mueras.

Si ganas menos de los $25,000 del nivel de pobreza federal, pero más del límite para cualificar para el Plan Vital, la colonia te deja sin seguro médico.  En efecto, en términos de tener acceso a servicios de salud para los cientos de miles cuyos ingresos están entre el nivel de pobreza federal y el de pobreza colonial, la colonia deja que te mueras.

Si, en cambio, tienes más de 65 años, edad que alcanzaré en apenas año y medio, la cosa cambia.  El programa federal de Medicaid es para pacientes con ingresos bajos.  El programa federal de Medicare, en cambio, provee acceso a servicios de salud a mayores de 65 años, irrespectivo de su ingreso, pero aquí paga a los hospitales, médicos y otros proveedores sustancialmente menos que en un estado.  Si, además de alcanzar 65 años, la persona tiene ingresos bajos, en los estados tendrá derecho a beneficiarse del Supplemental Security Income (SSI), que le provee hasta $783 de ingreso suplementario mensual, o $9,396 anuales.  El SSI, desafortunadamente, no se ha extendido acá, así que no solo la colonia deja que te mueras, ¡sino que te mueras pela’o!

En caso de emergencia, el acceso a servicios médicos depende de un sistema de ambulancias que te lleve rápido a una sala de emergencia.  No importa cuán sofisticado sea esa sala y su personal, si el paciente llega “Dead on Arrival” o DOA, ¡de nada vale!  En 1993 fui autor de la ley del Sistema del 911, luego del cual se fue reduciendo la espera promedio por una ambulancia.  Sin embargo, entre el gobernador García Padilla, que sacó fondos 911 para cuadrar un presupuesto, y los pagos reducidos aquí para el uso de ambulancias, las posibilidades de morir esperando una ambulancia son mayores en Puerto Rico que en un estado.  La colonia te deja morir esperando.

Basado estrictamente en las limitaciones del Medicaid en nuestra colonia, en la no aplicabilidad aquí de 7 de los 17 servicios que ofrece a nivel nacional, y la inexistencia del SSI en Puerto Rico, definitivamente podemos concluir que “La Colonia te Mata”, como señala la campaña del “Sí a la Estadidad”.


[1] Ex – Secretario de Estado. Publicado en El Vocero. Reproducido con permiso del autor.

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