Economía

Las incubadoras y los aceleradores de microempresas

     En las últimas dos (2) décadas ha tomado auge el desarrollo de las incubadoras de negocios como medio para estimular el desarrollo de nuevas empresas (“start-ups”). Las incubadoras de empresas son organizaciones dirigidas a aumentar la velocidad del crecimiento y el éxito de nuevas empresas que inician operaciones a partir de una idea de negocios. Éstas sirven de estímulo para que dichas ideas de negocios pasen de la etapa inicial, a ser posibles candidatos a fuentes de capital por parte de inversionistas que buscan nuevas empresas incipientes en la cuales invertir a cambio de una participación en la empresa. También sirven igual propósito para enlaces con agencias de gobierno que estimulan el desarrollo de negocios, así como para entidades que promueven el desarrollo económico.

En Estados Unidos, la National Business Incubation Association (NBIA) tiene más de 1,400 miembros y un total de 1,900 miembros en 60 países. Las incubadoras varían en sus estrategias. Algunas operan en facilidades físicas para facilitar la interacción y desarrollo de enlaces entre los entrepreneurs y los mentores (coaches).  Otras operan de manera virtual. Algunas hacen también la función de aceleradores de negocios, concepto que se explica más adelante en esta sección. Muchas sirven de enlace con fuentes de financiamiento.

La mayoría proveen servicios de contables, abogados, mentores y redes de colaboración para los entrepreneurs. Las incubadoras pueden ser con fines de lucro o sin fines de lucro. Pueden ser clasificadas en cuatro tipos principales: las que proveen un espacio físico para el entrepreneur desarrollar su idea; las que proveen servicios de apoyo; las que se enfocan principalmente en promover redes de colaboración entre entrepreneur con intereses similares; otras ofrecen servicios combinados de los enumerados en las categorías anteriores.

La definición de incubadora de empresas varía según el interés de los promotores, incluyendo, las asociaciones empresariales, los forjadores de política pública y los países, según los mores culturales locales y las políticas nacionales, que interpretan el concepto de manera diferente. (Bruneel, 2012). Dependiendo del punto de vista, metas y expectativas, el término puede ser definido de diferentes maneras.

El concepto de incubadoras ha evolucionado desde la década del 1980 que ha sido calificadas por algunos investigadores como las incubadoras de primera generación. En esa etapa eran visualizadas como entidades para aumentar las probabilidades de supervivencia de una firma en gestación. (Allen, 1985).

La segunda generación de incubadoras surgió en la década de 1990, que alcanzaron popularidad como una herramienta para promover la creación de compañías intensivas en el uso de tecnología nueva.  En esa etapa las incubadoras ofrecían servicios adicionales de adiestramiento, mentoria y servicios basados en el conocimiento. Chinsomboon (2000) define incubadora de negocios como un ambiente controlado que procura el cuidado, crecimiento y protección de una nueva aventura de negocios en la etapa inicial de su comienzo y antes de que esté lista para lanzarse a una operación bajo los parámetros tradicionales.

La tercera generación de incubadoras se inicia en la década del 2000. La segunda generación se especializaba en proveer espacio físico y servicios de apoyo a los inquilinos en sus facilidades. La tercera generación de incubadoras pone su énfasis en desarrollar redes de colaboración para las empresas bajo su auspicio. Se han conocido como “incubadoras virtuales, incubadoras para redes de colaboración (networked incubators) e incubadoras en línea (on line incubators).  González and Lucea (2001) define incubadoras como un ambiente controlado, físico y virtual, que cuida y ayuda a nuevos negocios en su etapa inicial hasta que estén listos para sostenerse solos a través de los métodos tradicionales. Hamdani (2006), describe las incubadoras como una forma organizacional innovadora para crear valor combinando el empuje empresarial de un negocio “start-up” con recursos que generalmente están disponibles en las firmas medianas y grandes.

Estas incubadoras nutren las firmas jóvenes en sus años de formación, cuando están más vulnerables, ayudándolas a sobrevivir y crecer hasta hacerlas una empresa comercial viable. La National Business Incubation Association (NBIA) define incubadora de negocios (NBIA, 2007) de la tercera generación como un proceso de apoyo a los negocios que acelera el desarrollo exitoso de compañías en etapa de gestación ofreciéndole recursos y servicios, ofrecidos a través de redes de contactos. La meta de una incubadora de negocios es producir firmas exitosas que salgan del programa con recursos financieros, un proyecto viable y capaces de sostenerse. Estas empresas deben tener el potencial de crear empleos, revitalizar sus vecindarios, comercializar nuevas tecnologías y fortalecer la economía local y nacional.

 

     Las aceleradoras de negocios, es un enfoque de incubadoras que enfatiza en la provisión de financiamiento a las empresas insipientes, una vez han sobrepasado la etapa inicial de gestación. Estas representan una solución al problema típico de los “start-ups”, que tienen que enfocarse en mejorar su producto y crear mercado o dedicar tiempo a generar ingresos para hacer viable la empresa.  El crecimiento de las aceleradoras ha sido más marcado en el área de nuevas empresas asociadas al desarrollo tecnológico. Los términos incubadora y aceleradora son utilizados a veces para describir el mismo concepto y su distinción resulta muy vaga, pero las aceleradoras se enfocan en proveer financiamiento a cambio de una participación en el capital de la empresa, mientras que las incubadoras se enfocan principalmente en la consejería, mentoria y servicios iniciales en la etapa de gestación de la nueva empresa. (Nielsen, 2015)

Generalmente las aceleradoras se enfocan en el desarrollo del producto proveyendo el financiamiento y la mentoria necesaria en esta etapa a cambio de una pequeña participación como socio en la empresa. La mayoría de las aceleradoras proveen un capital inicial para el desarrollo del producto, mentoria, espacio físico y servicios profesionales una vez la nueva empresa ha sobrepasado su etapa inicial, a cambio de una participación en el capital de la empresa. La inversión promedio es de $25,000 y la participación promedio fluctúa de 6% a 10% del capital del negocio.

Las incubadoras proveen el refugio inicial, sentido de seguridad, destrezas iniciales y “networks” profesionales en la niñez de la nueva empresa. Las aceleradoras ayudan a estas empresas a su desarrollo durante su adolescencia y las preparan para su adultez fortaleciendo su cuerpo, enseñándole valores y claridad metal o estrategias para visualizar el futuro. Las incubadoras les enseñan a caminar y las aceleradoras a correr.

El concepto de aceleradoras se originó en los Estados Unidos de América donde la aceleradora Y Combinator inició operaciones en el 2005. En el Reino Unido, se inició en el 2007 con Seecamp Wayra London, establecida en el 2012 tuvo entre sus primeros lanzamientos a Night Zookeepers, desarrolladores de un juego digital para niños. Wayra ofreció 40,000 libras esterlinas a los fundadores de Night Zookeepers a cambio de 10% de participación en el negocio. En Estados Unidos, ImagineK12, una aceleradora con base en Palo alto, California, en el corazón de Silicon Valley, adoptó a ClassDojo una empresa incipiente dedicada tecnología en el área de la educación. Otros ejemplos de aceleradoras en Estados Unidos incluyen las siguientes: TechStars, AngelPad, Launchpad LA,MuckerLab, AlphaLab, Capital Innovators, Tech Wildcatters, Surge Accelerator y The Brandery. El lector puede lograr acceso a estas organizaciones en Internet. Estos ejemplos ilustran someramente el rol de las aceleradoras.

En América Latina, las incubadoras y aceleradoras de negocios están en desarrollo incipiente, pero hay ejemplos notables en México y Chile, entre algunos países. En México, por ejemplo, conforme un estudio de la National Business Incubation Association (NBIA) y financiado por la AID (Varela, 2011), hay operando más de 450 incubadoras de negocios, en 180 ciudades y 292 universidades y otras instituciones.

En Chile, el Proyecto de incubadoras más destacado es Start-up Chile. Es un programa creado por el gobierno chileno que busca atraer entrepreneurs de alto potencial en etapa inicial de gestación con el objetivo de ayudarles a impulsar su idea de negocios utilizando a Chile como plataforma para proyectarse a los mercados globales. El propósito es posicionar a Chile como un “hub” para la innovación y el empresarismo en América Latina. Este programa impulsa entre 200 y 250 nuevas compañías al año.

En la República Dominicana, a partir del 2008 se creó una Red Nacional de Incubadoras: “Dominicana Incuba”, mediante un convenio de cooperación junto a otras instituciones: SEESCYT, PROINDUSTRIA y Emprende, para el establecimiento de una unidad técnica de coordinación con la responsabilidad de velar por el desarrollo de sistema de incubación de negocios y emprendimientos de base tecnológica. Estas organizaciones se comprometían a impulsar de manera conjunta la formación, consolidación y fortalecimiento de la Red Nacional de Incubadoras de Empresas; “Dominicana Incuba”. El objetivo es promover las mejores prácticas en el entorno de esta red, para desarrollar un ecosistema que garantice la cooperación, el intercambio y el aprendizaje de experiencias, en el que participen las incubadoras, las instituciones académicas, los emprendedores e instituciones que promueven el empresarismo y la innovación en la República Dominicana. Entre sus objetivos está identificar, validar, apoyar, co-financiar, implementar y difundir las acciones necesarias para mejorar el clima de desarrollo de negocios de la República Dominicana.

 

     En Puerto Rico el desarrollo de las incubadoras es más limitado. Hay varias iniciativas en progreso, como Paralelo 18, del Fideicomiso de Ciencia y Tecnología; Startups Puerto Rico, Puerto Rico Ventures, Centro de Desarrollo Empresarial de INTENOR, INOVA de INTECO y PRO TEC de la Compañía de Comercio y Exportacion del Departamento de Desarrollo Económico, entre otros.

Uno de los proyectos iniciados por el Fideicomiso de Ciencia y Tecnología es Paralelo 18. Esta es una iniciativa para atraer y crear empresas de alto impacto que puedan proyectarse desde Puerto Rico hacia los mercados globales. La misión de este proyecto es expandir los horizontes de los entrepreneurs puertorriqueños. Paralelo 18 Tiene dos convocatorias al año de 40 “startups” cada una. El programa dura cinco meses en el que recaba apoyo de mentores locales y globales.

Por su parte Startups Puerto Rico fue fundado en el 2014 y está enfocado a diseñadores digitales e ingenieros. Puerto Rico Ventures se enfoca en empresas en etapa de gestación y le proveen servicios de apoyo para acelerar su crecimiento.

El Centro de Desarrollo Empresarial de INTENOR, cuenta con espacio físico de treinta mil (30,000) pies cuadrados, en los cuales se provee apoyo empresarial para el proceso de formación y evolución de nuevas compañías. Este apoyo se realiza mediante la provisión de una variedad de recursos y servicios de apoyo.

El programa PRO TECH de la Compañía de Comercio y Exportación, agencia adscrita al Departamento de Desarrollo Económico de Puerto Rico, es un programa para fomentar la creación de nuevas empresas basadas en la tecnología. Esta nueva iniciativa tiene el enfoque de ofrecer los recursos necesarios para el desarrollo empresarial principalmente a los jóvenes que se gradúan de las áreas de ingeniería, matemáticas, ciencias y tecnología.

La discusión detallada de los objetivos y logros de estas y otras iniciativas no es parte de este trabajo y es un tema propio de investigación posterior, pero sin lugar a dudas, el desarrollo de las incubadoras en Puerto Rico está en una etapa incipiente.