Tomando el control: Enseñando a los niños el valor del dinero

Primero de una serie: La crisis económica que enfrenta Puerto Rico ha afectado a un sector amplio de la población, pero muy probablemente, la clase media trabajadora, particularmente las mujeres jefas de familia han resultado ser parte de las más afectadas. Para muchas personas, llevar una vida financiera responsable en la situación económica actual es sinónimo de sacrificios, vida en condiciones paupérrimas, escatimar excesivamente en el gasto y privarse de los placeres más sencillos. Esa visión de cómo llevar tus finanzas personales es equivocada. Se puede gastar menos dinero y llevar una calidad de vida mejor. Podemos tomar el control: Con esta premisa iniciamos una serie de columnas en este blog dedicadas a discutir como tomar el control de las finanzas personales, dirigidas principalmente a las mujeres trabajadoras.

 

Una manera de evitar los desastres financieros de la vida adulta que hoy sufren muchas personas es enseñándole a los niños el valor del dinero desde una edad temprana. Sin embargo, entre las primeras enseñanzas que reciben los niños se encuentra el arte sobre cómo gastar en lugar de como ahorrar y sus hábitos de consumo exagerado a una edad tan temprana se convierten en una fuente más de erogación y gastos para sus padres. Este hábito es desafortunado debido a que, en una economía de mercado orientada al uso del dinero como medio de obtener los bienes y servicios necesarios para una vida confortable, la única manera de sobrevivir es aprendiendo a ahorrar y a ser un consumidor ponderado e inteligente.

 

Las decisiones sobre cómo gastamos nuestro dinero son más influyentes en determinar el futuro de nuestra vida financiera que aquellas decisiones sobre cómo invertimos. Se trata de esas decisiones cotidianas de qué ropa, entretenimiento, comida y misceláneas compramos y con cuánta frecuencia las cargamos a tarjetas de crédito pagando hasta 20% de interés anual. Son decisiones críticas en cuyo proceso de evaluación el niño debe aprender temprano en su vida que puede discriminar entre el consumo de lo es necesario e indispensable a su bienestar y lo que puede ser pospuesto en beneficio del ahorro.

 

Nunca antes, como en la actualidad, los padres enfrentan un reto mayor para lograr enseñar a los niños el valor del dinero por el estímulo continuo al gasto que caracteriza esta sociedad.  Los padres con sus acciones pueden silenciosamente enseñar a los niños a valorar el dinero de manera adecuada o inadecuada. Por ejemplo, los niños observan cómo los padres utilizan las tarjetas de crédito, escriben cheques o pagan en efectivo y pueden recibir la impresión de que éstos sacan el dinero con el movimiento de una varita mágica.

 

Hay varias actividades que los padres podemos practicar para enseñarle a los niños el valor del dinero. He aquí algunas:

  1. Tan pronto como el niño aprenda a contar, debemos familiarizarlo con el dinero. A la misma vez, hay que aprovechar cada oportunidad para hablarle sobre nuestros valores, sobre cuánto sacrificio en trabajo duro conlleva generar dinero y por qué es importante ahorrar parte de ese dinero, para aquellos tiempos en que no sea posible generarlo.
  2. Debemos enseñarle el concepto de los intereses y cómo el dinero que ahorramos se multiplica. Cuando el niño guarda dinero en casa, podemos pagarle intereses. Podemos enseñarle a que él mismo calcule los intereses que ha ganado.
  3. Si le asignamos una mesada mensual, podemos entregársela en efectivo y en denominaciones pequeñas y exhortarlo a guardar de inmediato parte de la mesada.
  4. Cuando el niño nos acompaña al supermercado, que es una de las primeras experiencias sobre gastos que tiene, ya que las madres usualmente lo llevan a esta gira de compras -que representa cerca de una tercera parte de los gastos mensuales de la familia promedio- podemos aprovechar la experiencia para enseñarle a ser un consumidor inteligente. Podemos enseñarle a planificar las comidas, a comparar precios semanalmente y a cotejar los especiales.
  5. Debemos enseñarle a evaluar los anuncios de ofertas en televisión, radio y prensa escrita estimulándolo con preguntas tales como, si es realmente una oferta lo que están presentando, o si hay otro producto que puede satisfacer la misma necesidad a un costo menor.
  6. Se debe alertar al niño sobre las consecuencias y los costos de pagar intereses cuando se toma dinero prestado y cómo al utilizar tarjetas de crédito se está tomando dinero prestado. Si el niño interesa comprar algún artículo no usual y no le alcanza con la mesada, podemos otorgarle un pequeño préstamo y cobrarle intereses de manera que aprenda cuán costoso es tomar a préstamo el dinero de otra persona.
  7. Si hay ciertas tareas por las que regularmente pagamos a alguien para que las haga, tales como, lavar y brillar el automóvil, una vez el niño alcanza la edad en que puede realizar dicha tarea, podemos enseñarle a realizarla y pagarle la misma suma que pagaríamos a alguien fuera de la familia. Una vez completa la tarea, debemos inspeccionarla y requerirle corregir las deficiencias. De esa manera le damos la oportunidad de ganar dinero sudándolo.
  8. Se debe hablar sobre finanzas en familia con cierta regularidad y comentar sobre las maneras de ahorrar para un viaje de vacaciones, para un automóvil nuevo o para la educación universitaria. El desayuno del día de descanso, cuando toda la familia está presente, es una oportunidad que se puede aprovechar para este propósito.
  9. En la biblioteca familiar debe haber algunos libros sobre finanzas personales de manera que el tema sea parte de los hábitos de lectura que se fomenten en tus hijos.

 

Las recomendaciones anteriores ayudarán para que tus hijos se formen como ciudadanos que puedan contribuir a forjar una sociedad más saludable financieramente y con más recursos disponibles para brindar una mejor calidad de vida.

 

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Disponible también en:

Librería Norberto – Atrio Central, Segundo nivel, Plaza Las Américas.

Librería Norberto González, Ave. Ponce de León, Rio Piedras.

Librería Biblio Services. Num. 399 Marginal Ave. Muñoz Rivera, Hato Rey.

 

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